Día Internacional de la Mujer 2026: Derechos, justicia, acción para todas las mujeres

El Día Internacional de la Mujer se conmemora este año con el lema “Derechos. Justicia. Acción para TODAS las mujeres y niñas”. Se trata de un llamado a la acción para derribar las barreras que obstaculizan la igualdad en la justicia, como las leyes discriminatorias, protecciones jurídicas débiles, así como las prácticas y normas sociales nocivas que erosionan los derechos de mujeres y niñas.

El Día Internacional de la Mujer 2026 llega en un momento de profundos cambios en el orden (¿desorden?) internacional. La escalada de los conflictos bélicos -al menos 50 conflictos armados activos, la cifra más alta desde 1946- y las crecientes tensiones políticas han debilitado el estado de derecho, en particular por lo que a las mujeres se refiere. Según ONU Mujeres, 676 millones de mujeres y niñas viven a menos de 50 km de zonas en las que existe un conflicto activo, donde los sistemas judiciales están en gran medida ausentes y los agresores actúan con impunidad.¹

En la actualidad, ningún país ha cerrado las brechas legales entre hombres y mujeres. De acuerdo con la ONU, las mujeres solo tienen el 64% de los derechos jurídicos de los que gozan los hombres en todo el mundo. En áreas fundamentales de la vida, como el trabajo, el dinero, la seguridad, la familia, la propiedad, la movilidad, los negocios y la jubilación, la ley perjudica sistemáticamente a las mujeres. La situación no es muy diferente en cuanto a la justicia hídrica se refiere.

Mujeres y justicia hídrica

El acceso desigual al agua es una de las expresiones más claras de injusticia ambiental y social. A nivel global, se estima que 2,200 millones de personas carecen de acceso a agua potable segura en sus hogares y 3,400 millones no tienen acceso a saneamiento adecuado.

De acuerdo con cifras de ONU Mujeres, más de 1,000 millones de mujeres —más de una cuarta parte de todas las mujeres (27.1%)— carecen de acceso a servicios de agua potable gestionados de manera segura a nivel mundial. Entre ellas, se estima que 205 millones de mujeres beben agua de fuentes no mejoradas o de aguas superficiales.²

Según un informe conjunto del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), 7 de cada 10 hogares sin agua corriente dependen de mujeres y niñas para obtenerla, quienes deben recorrer largas distancias todos los días, llevando consigo recipientes pesados, lo que limita su tiempo para ir a la escuela, jugar o participar en otras actividades productivas.³

En muchos países de ingresos bajos y medios, las niñas enfrentan barreras físicas, sociales y emocionales por falta de una gestión adecuada de la higiene menstrual durante el tiempo que permanecen en la escuela, debido a instalaciones sanitarias deficientes. Este hecho refuerza brechas educativas ya que, al perder más clases que los niños, ven mermadas sus futuras posibilidades de empleo y autonomía.

En 2023 sólo el 27,4% de los países informó haber implementado con éxito medidas relacionadas con el género en el marco de la gestión nacional del agua. Alrededor del 15% de los países no ha puesto en práctica ninguna estrategia de transversalización de género. Las mujeres indígenas y otros grupos vulnerables están particularmente marginados. Solo el 19% de los países cuenta con medidas explícitas para sensibilizar, reducir las barreras lingüísticas y lograr su inclusión efectiva en la toma de decisiones sobre los recursos hídricos.⁴

Estas desigualdades no se deben únicamente a la falta de agua en muchas regiones, sino a su gestión excluyente y desregulada. La justicia hídrica busca revertir este patrón estructural, reconociendo al agua como un derecho, promoviendo la participación de las comunidades en su gestión y redistribuyendo los recursos de forma equitativa entre sectores y territorios.

Justicia hídrica con perspectiva de género

La justicia hídrica con perspectiva de género es un enfoque que busca reconocer y transformar las desigualdades que enfrentan mujeres y niñas en el acceso, uso y gestión del agua. Parte de la idea de que el agua no sólo es un recurso vital, sino también un espacio donde se reproducen relaciones de poder y desigualdades sociales.

La justicia hídrica no se limita entonces únicamente al acceso al agua, sino que abarca múltiples dimensiones interrelacionadas -sociales, políticas y económicas- que deben abordarse de forma integral, tales como la carga desigual del trabajo doméstico y comunitario; el acceso seguro y digno al agua; la participación de las mujeres en la toma de decisiones y el derecho humano al agua con perspectiva de género.

IMTA y justicia hídrica con perspectiva de género

El IMTA ha desarrollado diversos estudios sobre justicia hídrica con perspectiva de género, enfocándose en el acceso equitativo al agua y saneamiento en comunidades rurales e indígenas del país. A través de la Subcoordinación de Participación Ciudadana y Derechos Humanos, por ejemplo, el IMTA ha intervenido en comunidades de Morelos, principalmente en zonas rurales y periurbanas, donde ha trabajado proyectos de justicia hídrica con enfoque de género, capacitación comunitaria y diagnósticos socioambientales.  

Sus aportes principales incluyen visibilizar desigualdades de género en la gestión del agua, proponer políticas públicas más inclusivas y fortalecer el enfoque de derechos humanos en la gestión hídrica, así como promover la inclusión de las comunidades -especialmente de las mujeres- en la toma de decisiones, mediante la aplicación de metodologías participativas.

Ejemplo de ello son los talleres sobre derecho humano al agua y justicia hídrica, en los que mujeres líderes comunitarias han sido capacitadas en gestión hídrica y participación ciudadana, fortaleciendo su papel en la toma de decisiones locales.

Asimismo, como parte de la oferta educativa del IMTA -a través de la Subcoordinación de Posgrado y Educación Continua-, se imparte el curso “Enfoque de género en las políticas hídricas”, con el objetivo de que los participantes sean capaces de promover el enfoque de igualdad de género para su incorporación en proyectos y programas relacionados con el agua y el saneamiento.

En suma, los aportes del IMTA trascienden el plano académico para transformar prácticas comunitarias y fortalecer la participación de las mujeres en la gestión del agua.

IMTA: derechos y justicia hídrica para todas las mujeres.

[1] https://www.unwomen.org/es/participa/dia-internacional-de-la-mujer

[2] https://www.unwater.org/sites/default/files/2026-01/WWD2026_Factsheet_English.pdf

[3] https://aguasimple.org.mx/index.php/2026/01/02/el-costo-oculto-del-agua-como-la-inseguridad-hidrica-impacta-la-vida-de-mujeres-y-ninas/

[4] https://www.unwomen.org/sites/default/files/2024-09/progress-on-the-sustainable-development-goals-the-gender-snapshot-2024-en.pdf 

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